Continuar caminando…

El camino que nos llevó,
fue el que nos trajo, 
pero en medio
no hubo sólo camino
sino caminar…

Caminar a compartir
y descansar,
caminar a descubrir
y ver, 
caminar a encontrar
y contemplar…

Ahora viene otro camino, 
con otro caminar,
y aunque sea en el mismo lugar, 
no será el mismo camino
porque será otro el andar…

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Caminar…, entre la tierra y el Cielo…

Como un paso sigue a otro para avanzar
así, el paso del descanso sigue al del trabajo, 
para luego del descanso, siga el del trabajo…

Como un tiempo sigue a otro para hacer la historia
así, los ritmos de lo personal y lo comunitario
se suceden para hacernos, en el tiempo, hermanos…

Como una página sigue a otra para integrar una lectura, 
así, nuestras vidas hermanadas, en descanso comunitario,
hacen de nosotros más humanos, y así posiblemente, más santos…

Mismos lugares…, distintos paisajes…

Vaya si he caminado hoy…, lugares…
por los caminos de la Escuela,
por los caminos de la vida,
por los caminos de las historias…

Los mismos lugares, a veces,
muestran distintos paisajes, 
porque es, el ojo “acorazonado”
o el corazón con ojos,
el que descubre, en lo mismo,
lo nuevo, lo distinto…

Mucho distinto y nuevo,
en los mismos lugares,
descubrí hoy…
…porque miré mucho con amor,
ese amor que, hace 
“…nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5).

Camino…, mundo…, mundos…

¡Cuánto camino!, 
qué inmenso y diverso el mundo,
el Universo, 
en los paisajes de afuera y,
en los “de adentro”…

“De adentro”,
vidas, historias, opciones,
experiencias, genética, educación,
fe, Presencia o ausencia,
dolores y alegría,
familia o soledad…

Todos los mundos he tocado,
cuando toqué a Quién los creó,
y aunque limitados, 
mi conocimiento, experiencia y posibilidad,
mi corazón se ensancha
cada vez que aprende queriendo amar…

La muerte… (“…por lo menos, así lo veo yo…”)

Contemplar la muerte cuando comenzamos a caminar la vida… Siempre nos ronda esta humana posibilidad, sea como sea, de ella no escaparemos… Pasó por esa puerta el Maestro, deberemos pasar por esa puerta los discípulos… Pero, no sé si recuerdan lo que tuitié hace unos días, en dónde confesaba cómo veo este camino…; el 8 de enero, por la tarde, posteaba:

Pasan las horas…, 
y mi corazón 
no desgasta sus latidos hasta la muerte, 
sino los suma, los aumenta, 
con amor, en camino a la Vida…

…en particular aprendí, pasando por ese dolor y sufriéndolo vez por vez, a contemplar la muerte con la lenta de la Vida…

Los sueños, simples sueños, no son…

No dejo los sueños atrás, 
sino, me vuelvo a zambullir en ellos,
y, aunque parece no se alcanzan
ni hacen realidad en detalles de hoy,
tantos otros signos
los manifiestan cumplidos ya, 
o puestos en marcha, ahora…

Ni desespero, ni abandono, 
no soy el dueño de los sueños, 
sino el instrumento elegido,
para hacer algo, en el todo, 
un poco, en lo mucho…

Los sueños, son tuyos, Señor.
Los sembraste en tantas vidas, 
y me elegiste para acompañarlos.
Como llego, como alcanzo,
como puedo, ¡aquí estoy!