Los sueños, simples sueños, no son…

No dejo los sueños atrás, 
sino, me vuelvo a zambullir en ellos,
y, aunque parece no se alcanzan
ni hacen realidad en detalles de hoy,
tantos otros signos
los manifiestan cumplidos ya, 
o puestos en marcha, ahora…

Ni desespero, ni abandono, 
no soy el dueño de los sueños, 
sino el instrumento elegido,
para hacer algo, en el todo, 
un poco, en lo mucho…

Los sueños, son tuyos, Señor.
Los sembraste en tantas vidas, 
y me elegiste para acompañarlos.
Como llego, como alcanzo,
como puedo, ¡aquí estoy!

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